Me escapé casi sin quererlo. Y es que ya me había colocado Laura otra fiesta de Halloween en casa, con cambio de primos con respecto al año pasado incluido. Sin embargo hace un par de días me di cuenta que no iba a poder quedarme en mi propia casa esa noche. Que pena, penita, pena... ¡¡¡Qué tragedia!!! No iba a poder llegar a casa hasta las once por lo menos y no iba a poder "disfrutar" apenas de la fiesta que montaron.Y es que entre aguantar a una jauría de críos e ir a escuchar a Elina Garanca, pues como que no tiene color la cosa. Bueno miento, si hay color, el de la voz de la letona. Tiene España la suerte de que está criatura lleve el repertorio patrio por todas las salas de concierto del mundo y más suerte tuvimos nosotros anoche de disfrutarlo. Sin embargo, lo que de verdad fue un lujo fue escuchar una "Amor y vida de una mujer" extraordinaria y el poder comprobar en primera persona porque ha estado triunfando en el papel de "Carmen" en el Covent Garden hasta hace unos días.
Y no se si será el mono pero ayer también fui a cambiarle las pilas a la máquina de fotos de Laura y allí estaba Kate Austen vendiéndome un reloj de tropocientos euros. Y fui al Teatro a escuchar a Elina Garanca y no podía dejar de ver sino a Christian Shephard acompañandola al piano. Para rematar la faena cuando Elina entonaba en "Las hijas de Zebedeo" aquello de "...las hojitas a una flor" yo no paraba de escucharla decir algo parecido a "...los ojitos de LaFleur...".
Pensé que ya lo había superado, pero parece ser que sólo ha sido un pequeño salto temporal. Vuelve pronto Ben, vuelve pronto. Y no, por una vez no te estoy llamado a ti Obi-Wan...
P.D. Elina, tú también puedes volver...


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