miércoles 29 de julio de 2009

Doce hombres sin piedad

Visto lo visto que se quiten niñatos de Manchester fotocopiando conciertos o despachándolos como si fueran grasientas hamburguesas del Burger King y que se vayan a hacerle compañía a la antes ambiciosa y ahora simplemente abuela rubia al asilo. Visto lo visto aún sin ser una gran conocedor de la discografía de Springsteen prefiero gastar mis euros en este jovencito que los va a enterrar a todos, que los ha enterrado a todos, que en pelagatos que desprecian a quienes les mantienen. Plantones incluidos. Si me preguntáis por el setlist ni idea. He tenido que tirar de web para ver lo que cantó. Reconozco mi ignorancia en casi un 50% del repertorio de este monstruo, claro que también veo que en esta gira lleva algo asi como 110 canciones distintas. Menudo lujo. Y así si en Bilbao quisieron el “Santa Claus is coming to town”, allí que sonó el villancico en pleno verano. Todas las noches tres canciones son por elección popular sean suyas o no. Eso es repertorio y lo demás son tonterías. ¿Un setlist? ¿Eso que és? Y eso es porque ayer lo que había en el escenario eran doce músicos de los pies a la cabeza y no una pandilla de churreros con guitarra y cara de mala ostia. Y digo escenario, porque ayer muy pesar mío noté que las naves espaciales o las garras son muy espectaculares para los DVD y las fotos, pero que restan emoción al momento por su desmesura. Los frikis de Springsteen ayer me dieron envidia de lo que tienen. Si el negocio de la música está cambiando y se está pasando de vivir de los discos a vivir de los conciertos, ya se sabe quien es el “boss” y quienes van a ir a la lista del paro o se tendrán que limitar a vivir de los royalties mientres puedan.

Lo de ayer fue tan redondo que, aparte de salir hoy en el periódico mi preciosa melena rubia, tuve la suerte de que oír esa canción que siempre esperas que suene y que nunca escuchas en los conciertos. En el caso de Springsteen era “American skin (41 shots)” y fue tremendo. Esa canción me produce escalofríos, que queréis que os diga, no puedo evitarlo…

El fin de fiesta fue espectacular, un puro gozo. Y digo fin de fiesta porque lo de ayer fue lo que debe ser un concierto, una auténtica fiesta para ellos y para nosotros y que ayer fue de más a más desde el “Badlands” hasta el “Twist and shout”.

Ayer aquí sólo hubo música de la buena, de la de toda la vida, de la del One, Two, Three, Four…