Una va notando que se hace mayor cuando a un a boda no la invita ninguno de los novios sino que lo hacen los padres de ella. Y en una de esas nos encontrábamos hace una semana.
Si en una boda civil se tiene la sensación de haber vuelto a la Facultad de Derecho, artículo del código civil por aquí, artículo del código civil por allá, en una boda religiosa nos encontramos en la extraña situación de que un cura se pone veinte minutos o más a hablar del matrimonio, como si hablara la voz de la experiencia, del que lleva aguantando a su pareja media vida. Es como si cualquier día de estos, expongo aquí mi pequeño tratado de física cuántica o mis experiencias en el estudio de la nanotecnología aplicada a la biología molecular. Y no, no os riáis cabrones que sabéis que soy capaz de hacerlo.
La verdad es que llegamos tarde. Eso no es sorprendente, lo sorprendente fue que no fue por nuestra culpa. Es que como a una la tenían que recoger y el chófer llegó tarde pues eso, que nos quedamos sin ver llegar a la novia. Por ello además tuvimos que dejar para los aperitivos y el convite el regocijarnos en el look de las invitadas a la celebración. Eso si, en la misma iglesia, detrás nuestra, de pie en la puerta, ..uff uff…había una con un vestidito corto años 60, uff uff… que a saber quien era. Otro vestidito para recordar, era uno bastante sencillito de colores grises que sólo pude ver por detrás, más que nada porque las dos veces que lo vi la portadora del mismo estaba restregándose y magreándose con el novio o lo que fuera el afortunado que iba con ella. La mejor de la fiesta (y aquí sigo metida en el papel de reportera del Vogue no vaya a ser que alguien empiece a pensar mal) fue la hija del jefe, la del clon, bueno él me entiende si me lee, aunque no creo que lo haga salvo chivatazo (que podría ser mío, yo soy así) y es que él ya sabe alguna de mis andazas por aquí dentro. Para que luego no digan que yo no puedo ser pelota como la que más… Y bueno tampoco podemos olvidar a una de nuestras compañeras, muy guapa ella pero que parecía que el vestido se lo había hecho con el tapizado de un sofá, aunque eso si el tapizado era la mar de mono, para un sofá.
De vuestra madrastra no hablamos, la elegí yo el vestido así que imaginaros como iba de esplendorosa. Y que contaros de mí, el mismo glamour y estilo que saco en las grandes ocasiones y que ya me conocéis.
De los hombres nada que decir, eso si que son todos unos clones. Todos con el mismo traje, el que llevan en bodas y bautizos, y que tanto les sirve para ir a trabajar como ir a un funeral. Y es que hablando de muertos seguro que es el que llevarán puesto el día que los metan en una caja de pino acolchada.
La verdad es que nos dieron la mejor mesa. Al lado de los servicios, con lo que ello supone, pues el rosario interminable de niñas deslumbrantes rumbo al baño fue interminable. Lo bueno de tener al lado al marido de una compañera con quien una comparte preferencias por el mismo sexo es que mutuamente nos avisábamos de lo que por alli desfilaba, aunque eso nos costase alguna reprimenda por parte de terceras y no de nuestras parejas que ya conocen como nos las gastamos.
Resumiendo, como cantaban los Mecano… Mucha niña mona, pero ninguna sola…. Bueno eso no es del todo cierto, alguna iría sola pero… si tengo a vuestra madrastra ¿para que quiero otra?...
Si en una boda civil se tiene la sensación de haber vuelto a la Facultad de Derecho, artículo del código civil por aquí, artículo del código civil por allá, en una boda religiosa nos encontramos en la extraña situación de que un cura se pone veinte minutos o más a hablar del matrimonio, como si hablara la voz de la experiencia, del que lleva aguantando a su pareja media vida. Es como si cualquier día de estos, expongo aquí mi pequeño tratado de física cuántica o mis experiencias en el estudio de la nanotecnología aplicada a la biología molecular. Y no, no os riáis cabrones que sabéis que soy capaz de hacerlo.
La verdad es que llegamos tarde. Eso no es sorprendente, lo sorprendente fue que no fue por nuestra culpa. Es que como a una la tenían que recoger y el chófer llegó tarde pues eso, que nos quedamos sin ver llegar a la novia. Por ello además tuvimos que dejar para los aperitivos y el convite el regocijarnos en el look de las invitadas a la celebración. Eso si, en la misma iglesia, detrás nuestra, de pie en la puerta, ..uff uff…había una con un vestidito corto años 60, uff uff… que a saber quien era. Otro vestidito para recordar, era uno bastante sencillito de colores grises que sólo pude ver por detrás, más que nada porque las dos veces que lo vi la portadora del mismo estaba restregándose y magreándose con el novio o lo que fuera el afortunado que iba con ella. La mejor de la fiesta (y aquí sigo metida en el papel de reportera del Vogue no vaya a ser que alguien empiece a pensar mal) fue la hija del jefe, la del clon, bueno él me entiende si me lee, aunque no creo que lo haga salvo chivatazo (que podría ser mío, yo soy así) y es que él ya sabe alguna de mis andazas por aquí dentro. Para que luego no digan que yo no puedo ser pelota como la que más… Y bueno tampoco podemos olvidar a una de nuestras compañeras, muy guapa ella pero que parecía que el vestido se lo había hecho con el tapizado de un sofá, aunque eso si el tapizado era la mar de mono, para un sofá.
De vuestra madrastra no hablamos, la elegí yo el vestido así que imaginaros como iba de esplendorosa. Y que contaros de mí, el mismo glamour y estilo que saco en las grandes ocasiones y que ya me conocéis.
De los hombres nada que decir, eso si que son todos unos clones. Todos con el mismo traje, el que llevan en bodas y bautizos, y que tanto les sirve para ir a trabajar como ir a un funeral. Y es que hablando de muertos seguro que es el que llevarán puesto el día que los metan en una caja de pino acolchada.
La verdad es que nos dieron la mejor mesa. Al lado de los servicios, con lo que ello supone, pues el rosario interminable de niñas deslumbrantes rumbo al baño fue interminable. Lo bueno de tener al lado al marido de una compañera con quien una comparte preferencias por el mismo sexo es que mutuamente nos avisábamos de lo que por alli desfilaba, aunque eso nos costase alguna reprimenda por parte de terceras y no de nuestras parejas que ya conocen como nos las gastamos.
Resumiendo, como cantaban los Mecano… Mucha niña mona, pero ninguna sola…. Bueno eso no es del todo cierto, alguna iría sola pero… si tengo a vuestra madrastra ¿para que quiero otra?...


2 comentarios:
Bueno ... a los buenos dias ante todo .... mama has sido muy poco cabrona por lo cual .... o una de dos o la cabrona soy yo o haremos de flower power que cuando queremos se nos da muy bien ...
Lo primero MAMA NO ES QUE TU TE HAGAS MAYOR ... si es que vas llegando a una edad mami que no sabemos si eres dinosauria del cretácico o del jurasico ... si es que con eso de que te tiñes de peliroja que intentas parecer mas joven ..... al final te veo injectandote botox ...
Segundo es dificil estar metidas en el mundo de vogue o tener la clase y la distincion que nuestra familia posee(puntualizo que la mitad de nuestra familia posee ... por que abunda de todo en ella ) ... y claro como es normal cuando tu vas a un tipo de evento y ves a una ortera tapizada .... los ojos actuan como chibato por que a mi en especial , cada vez que veo entrar a una fea o una ortera y la veo vestida de forma poco adecuada , creo que mis ojos actuan como orbitas y mi mente empieza a destripar pensando que trapito o que maquillaje o simplemente que peluca podria irla :)
Bueno lo de las bodas y los tios es normal yo creo por que si fueras a una boda de rosa fucsia .. en traje de chaqueta la novia perderia todo el protagonismo ya que del unico que se descojonarian seria del tio de turno ..
Y por lo demas pues no puedo opinar mas ni meterme mas contigo .. darle un besito a el tito feli que ayer me saludo y decirle que a ver cuando se anima aconocer esos mundos de lindes ... que le espera su otra familia :)
ummm... sólo espero, mama, que la aloe no se refiriera a mí con eso de "la mitad de la familia", intentando insinuar que yo estoy en la otra mitad... aunq ya...
bueno q paso, q no me gustan las bodas..
un beso
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